“Pedro le respondió: —¡Que tu dinero se destruya junto contigo por pensar que es posible comprar el don de Dios!”…
¿Realizas el trabajo de la misma manera cuando nadie te supervisa?
Cuando tengas que elegir una profesión, hazlo bajo la dirección de Dios.
¿Gastas tu dinero con control y discreción? ¿Ahorras e inviertes para gozar de bienestar?
¿Cuántas oportunidades que Dios te ha dado has dejado pasar debido a la dureza de tu corazón?