Cuando tengas un problema o situación difícil, pon tu confianza en Dios y nunca en tus capacidades.
No creas que hay pecados que Dios no puede perdonarte, su amor y misericordia te hace libre de toda culpa.
A veces la impaciencia nos impide ver las bendiciones que Dios nos da.
Debes conocer a Dios para poder discernir la verdad de la mentira, no te dejes engañar por los falsos.
¿Hablas de Dios a tus vecinos? Tu mensaje puede llevarles a la salvación de sus vidas.
¿Te ha pasado que estás a punto de alcanzar una meta largamente trabajada y de pronto pierdes el enfoque? No…
Antes de poder presentar el mensaje de salvación debemos cuidar que nuestras manos y corazones se hallen limpios.